Hay impulsos que llegan de la nada,
y de pronto, son pálpito
que traspasan felices
del pecho hasta los labios
como un leve aleteo de comisuras.
y de pronto, son pálpito
que traspasan felices
del pecho hasta los labios
como un leve aleteo de comisuras.
Mariposas perdidas
que fueron mi sonrisa alguna vez,
hoy rumor de mis trece y sonidos
reconocibles de lo amado.
Pero el tiempo decide a su ritmo
las notas del comienzo y de los árboles
y sabe transformar en fortuitas
aquellas sincronías que vendrán
o esas que serán permanencia
y vibración desde Verona.
Por eso, solo sé que voy
más allá de intentos sonoros
de olvido o invocación,
soy vuelo de mi propio nombre
y si éste suspira aún en tu boca,
dejemos que confluyan
soy vuelo de mi propio nombre
y si éste suspira aún en tu boca,
dejemos que confluyan
respiración y mirada
en un nosotros perfecto.